martes, 20 de enero de 2015

SIGAMOS FINGIENDO

¿Y por qué no contar esta historia? La de dos locos, enamorados o llámese de cualquier forma...
Sigamos fingiendo, cariño. Como si fuera verdad que ya no pienso nunca en ti (ni tú en mi), que cada vez que te veo no siento nada por ti (ni tú por mi), que no necesito un abrazo tuyo que me llene el vacío que tengo a veces por dentro (ni tú uno mío); sigamos fingiendo.
Engañarse es muy bonito; o quizás no tanto cuando alguien llega y te hace abrir los ojos para ver lo que hay detrás de tu mundo maravilloso inventado. Vivamos en este mundo, en el que no nos queremos, nos evitamos, intentamos suplir la falta del otro. Qué bien se vive engañándose, ¿verdad? Sigamos fingiendo.
¿Para qué seguir fingiendo cuando todos y en especial nosotros dos sabemos la verdad? Sí, la verdad de ese mundo inventado que no existe, pero que es en el que vivimos y nos sirve para seguir adelante día a día. Da igual, vamos a seguir aquí, que se está muy bien. Sigamos fingiendo.